

"Información" astronómica
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Venus pasando frente al disco solar el pasado 8 de junio de 2004. |
8 de junio de 2004. Astrónomos de todo el mundo, profesionales y aficionados, nos movilizamos para observar el tan esperado tránsito de Venus. Un acontecimiento tan singular que incluso consiguió hacerse un huequecito en los medios de comunicación, tan saturados de noticias sobre la campaña para las elecciones al parlamento europeo, los debates en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Irak y, sobre todo, la inminente Eurocopa de Portugal y los devaneos amorosos de los famosillos de turno.
Y, como de costumbre, algunos medios demostraron su acreditada capacidad para meter la pata.
Uno de los comentarios más habituales, por ejemplo, ha sido que ningún ser humano vivo había observado un tránsito de Venus. La razón es, sencillamente, que el último tuvo lugar en diciembre de 1882, hace 121 años y medio, demasiado tiempo como para esperar que haya sobrevivido nadie que viviera entonces. Pero se ve que tal cosa le parecía poco a algún medio, y en un periódico se nos decía lisa y llanamente que el tránsito de Venus no había sido observado jamás en la Historia de la Humanidad. Que sí, queda muy impresionante, pero no resulta demasiado exacto.
Claro que, para inexactitudes, la de ese otro periódico que ilustró la observación del tránsito con una foto de Io pasando sobre Júpiter. Hombre, ciertamente es una foto muy bonita, pero no es lo mismo, y parece increíble que quien la seleccionó no se fijase en la característica Gran Mancha Roja del gigante gaseoso, o en el hecho de que Io proyectase una sombra sobre Júpiter, cosa que evidentemente no podría hacer Venus sobre el Sol. Pero claro, lo de la Mancha Roja requiere un mínimo de cultura general, y lo de la sombra un poquitín de sentido común, y ambas cosas parecen ausentarse de las redacciones cuando se trata de dar noticias científicas. Y si no, que se lo digan a quien preparó aquella nota que leyó un locutor de un noticiario televisivo, según la cual la observación del tránsito de 1882 permitió comprobar las teorías de Newton y Einstein. Lo de Newton tiene un pase, aunque por más que se devane uno los sesos no acaba de entender qué teoría newtoniana podría estar a esas alturas pendiente de comprobación, y qué tendría que ver el tránsito con ella. Pero lo de Einstein resulta aún más difícil de tragar si tenemos en cuenta que en aquel entonces el "padre de la Relatividad" tenía poco más de tres añitos.
Y lo peor de todo es que este tipo de cosas no son una excepción. Ante cualquier noticia relacionada con la astronomía, algunos medios reaccionan reflejándola con un rigor bastante aceptable, pero otros exhiben una capacidad para meter la pata realmente, ejem, astronómica. Ciertamente, algunas noticias son difíciles de entender para los profanos en la materia, y no puede extrañarnos que, cuando un telescopio instalado a bordo de un globo midió la radiación de fondo de microondas llegando a la conclusión de que el Universo es probablemente "plano", muchos redactores se limitasen a recoger la noticia, sin más. Pero no parece de recibo que otros quieran aportar su granito de arena propinándonos perlas como la de aquella locutora de radio que nos dijo que la conclusión de los científicos es que el Universo es plano "y rectangular, como una hoja de papel" (sic). O ese "tertuliano" que nos explicó que el descubrimiento implicaba que "La Tierra se acabará con una gran explosión" (también sic, aunque cueste creerlo). El presentador de televisión anunciándonos que un eclipse de Sol era particularmente importante porque la Luna iba a pasar a tan sólo ocho kilómetros de un observatorio astronómico o aquel otro que destacaba el dato singular de que un eclipse de Luna iba a tener lugar coincidiendo con la Luna llena son sólo un par de ejemplos de la chapucería que inunda la información sobre estos temas.
Aunque, en cuanto a confusiones, errores e inexactitudes, la estrella (nunca mejor dicho) es lo de la astrología. El 8 de junio mi asociación, la Agrupación Astronómica de la Marina Baixa, no fue una excepción, y también preparamos un pequeño montaje: un telescopio con sistema de proyección, para que los chavales de los institutos pudieran contemplar el fenómeno sin riesgos (la foto de ahí arriba es una de las que pudimos obtener). El tiempo acompañó desde media mañana, y la actividad resultó muy interesante. Tanto, que incluso la televisión local acudió a filmarnos y a hacernos una entrevista. Y, como era de esperar, no faltó la pregunta típica en estos casos:
- ¿Cuál es el significado astrológico de este acontecimiento?
La pregunta, en este caso, era un simple error. El entrevistador, por supuesto, no pretendía que le hiciésemos una Carta Astral con el significado astrológico del tránsito; simplemente quería preguntarnos cuál era su significación para la astronomía. Pero, por desgracia, la confusión entre la astronomía, el estudio de los cuerpos celestes, y la astrología, la creencia supersticiosa en la influencia de esos cuerpos celestes sobre las personas y su futuro, es de lo más habitual. Hagan la prueba. Visiten, por ejemplo, la página web del Ayuntamiento de Aras, donde la Agrupación Valenciana de Astronomía está instalando su observatorio; comprobarán que para el Ayuntamiento se trata nada menos que de un observatorio astrológico. Como el que la prensa deportiva colocó en Calar Alto (Almería). Siguiendo seguramente la "información" que proporciona también el fabricante de la cúpula en su propia página web. Lean cualquier periódico, echen un vistazo a cualquier guía turística... la confusión aparece con tanta profusión y espontaneidad como una plaga de setas.
Y demos gracias cuando se trata simplemente de eso, de una confusión. Porque por desgracia no siempre es así. ¿Recuerdan aquel eclipse total de Sol de 1999? Pocas veces un eclipse ha gozado de semejante cobertura mediática, quizá porque resultaba visible en casi toda Europa y porque, en aquellos tiempos de ignorancia matemática, muchos aseguraron que se trataba de "el último eclipse de Sol del siglo XX". Inevitablemente, los medios acudieron al Instituto Astrofísico de Canarias o al INTA a entrevistar a científicos a quienes a veces presentaron como "astrólogos", pero no faltó quien lo hizo no por una confusión ignorante, sino de forma deliberada: el comentarista del acontecimiento en una cadena de televisión fue nada menos que Vicente Cassanya, un conocido astrólogo (sin comillas). Hubo quien se explayó en los comentarios acerca de cómo Nostradamus había predicho el acontecimiento[1], y en varios medios se emitieron programas especiales en los que brujas y adivinos nos explicaron las implicaciones astronómicas del evento. Todo un despliegue de superchería, vamos.
Y eso es ya de por sí bastante preocupante: que los medios supuestamente informativos no duden en echar mano de las supersticiones y los engaños para complementar o hacer más "atractivas" las noticias no deja de ser una irresponsabilidad. Pero casi peor aún es la confusión, la ignorancia: que grandes cadenas de televisión y radio, o periódicos de tirada nacional, no cuenten con redactores mínimamente informados cuando tienen que dar noticias sobre astronomía ni se molesten siquiera en buscar a algún entendido que les repase los textos es realmente estremecedor.
Porque si encontramos estas pifias en las noticias sobre cosas que conocemos, ¿qué nos estarán colando en las que tratan sobre temas que no conocemos?
[Nota 1] Pues sí, lo predijo. Y no falló. O bueno, no mucho. Nostradamus predijo el eclipse, igual que podía haberlo hecho cualquier astrónomo de la época o, sin necesidad de serlo, cualquier persona que tuviera acceso a las numerosas tablas de eclipses que circulaban por Europa o el mundo árabe, y cuyos cálculos llegaban mucho más allá del siglo XX. Lamentablemente, lo que no pudo predecir es que pocos años después de su muerte comenzaría la reforma gregoriana del calendario, y las fechas julianas que empleó se quedarían desfasadas. En fin... [volver]
VI/04