El Estilita

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Salvad los Ofiuco

(Publicado en el diario Información el 24-11-00)

 

Es lamentable. Mucho rollo con que somos un país democrático, que llevamos veinticinco años de libertad, que tal y que cual, y seguimos tolerando una terrible discriminación. Y lo peor es que ni las autoridades le ponen remedio, ni los medios de comunicación se ocupan de denunciarla. Pero se acabó. No podemos seguir ignorando tan vergonzosa situación. Ha llegado la hora de que alguien, por fin, se atreva a exigir una solución. Porque resulta que, si hoy es su cumpleaños, usted no tiene horóscopo.

Me explico. En principio, el horóscopo de una persona depende de su signo astrológico, que es el de la constelación por la cual "pasa" el Sol en el momento de su nacimiento. Y ahí está el problema: del 30 de noviembre al 17 de diciembre el Sol atraviesa la constelación de Ofiuco, que no aparece en ningún horóscopo. De modo que los nacidos en estas fechas se quedarán sin los valiosísimos consejos del tipo "amor: momento propicio para las relaciones de pareja", "dinero: no hagas gastos excesivos" o "salud: cuidado con los resfriados".

Claro que los demás no estamos mucho mejor. Yo, por ejemplo, nací entre el 24 de septiembre y el 23 de octubre, así que mi horóscopo me dice que soy Libra (y que esta semana voy a tener que controlar mis celos, me llegará un ingreso inesperado de dinero y corro un serio peligro de romperme una pierna, pero eso no hace al caso). Lo malo es que la Tierra experimenta un lento movimiento llamado "precesión de los equinoccios", una especie de bamboleo que completa una vuelta cada 25.800 años, más o menos. De modo que cuando un tal Enópides fijó las fechas de cada constelación, allá por el 450 antes de Cristo, el Sol, en efecto, se encontraba en Libra entre el 24 de septiembre y el 23 de octubre. Pero en la actualidad el Sol pasa por Libra entre el 31 de octubre y el 22 de noviembre. Cuando yo nací, estaba en Virgo.

Como la mayoría de los astrólogos no se molestan en mirar al cielo, este problema no tiene demasiada importancia. Siempre y cuando uno no viaje mucho, claro, porque en otros países sí que tienen en cuenta ese desfase. De modo que si yo viajo por el extranjero puedo encontrarme con que en un sitio soy Libra y en otro Virgo, según predomine allí la astrología "trópica" (la que no hace ni puñetero caso de la posición real de las estrellas) o la "sidérea" (la que tiene en cuenta la precesión). No deja de ser curioso que en España yo sea "equilibrado, racional, amante de la justicia", y en Inglaterra me convierta de repente en "romántico, idealista, sentimental" y todas esas cosas, ¿verdad?

Bueno, pues los Ofiuco, nada de eso. Ciertamente, si hacen caso de los astrólogos "trópicos", los mayoritarios en España, su signo es Sagitario, pero a mí no me parecen muy fiables unos señores que leen lo que está escrito en las estrellas sin darse cuenta de que están leyendo las estrellas equivocadas (de hecho, si fuera cierto que las estrellas determinan nuestro carácter o nuestro destino, hace tiempo que habrían notado que los casi dos millones de españoles nativos de Ofiuco no encajaban en sus esquemas, digo yo). Y esta situación tiene que acabar.

Así que propongo que lancemos una campaña internacional a favor de los Ofiuco. Que tomen partido "Greenpeace", "Amnistía Internacional" y las ONG de todo pelaje y condición (¿habrá una "Astrólogos sin fronteras"?). Que las mentes pensantes de la astrología se pongan a cavilar y doten de una vez a los Ofiuco de su propia personalidad, de los rasgos característicos de su signo. Por ejemplo, ya que la constelación representa a un señor con una serpiente podríamos decir que los nativos de este signo son amantes de los animales, especialmente de los reptiles. Sienten preocupación por la salud (al fin y al cabo, Ofiuco es el Serpentario, antiguo símbolo de la medicina) y, especialmente, por la de sus pies, ya que el Sol la atraviesa precisamente por ahí. Y así sucesivamente.

Sí, ya sé que son tonterías, pero no son muy distintas de las que los horóscopos dicen de los demás signos. Y permiten remediar una injusticia histórica para con los pobres Ofiuco, discriminados desde que los astrólogos descubrieron que ni siquiera hacía falta fijarse en las estrellas para vivir del cuento. Y, encima, el reconocer oficialmente a Ofiuco como signo del Zodíaco permitiría que una vieja superstición como la astrología se acercase un poco, sólo un poquito, a la realidad.

Aunque quizá eso sea pedir demasiado.

 

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