Los Incunables

 

arece mentira, pero a estas alturas de la película, como se suele decir, aún hay gente que me pregunta por mi vieja página web. De vez en cuando hay quien recuerda aquel divertido y extraño caso del hombre-pez y el intrépido investigador, por ejemplo. O me pregunta si tengo todavía esas utilísimas lecciones de pseudomatemáticas que escribió Caio Lapsus y que tuve la inmensa suerte de encontrar y poder reproducir. O me dice que aún se ríe al recordar el Circo Paranormal, la escalofriante confesión de Douglas O'Brien o la tétrica historia de la viga de Ohannes.

Pues, la verdad, mucho de aquello se ha perdido. Pero gracias a la perseverancia de algunos buenos amigos, aún puedo traer parte de aquellas historias. Espero que las disfruten tanto como yo.

Yamato haciendo el payaso.

 

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III/2004